Primeros años

Cuando alguien le decía al dibujante Lluïsot en sus sesiones de esquetching que no iban a ser capaces de realizar un buen dibujo él les contestaba que todos sabemos dibujar, ya que ya de niño empezamos a dibujar, y hasta el dibujo de un niño es arte.

De mi época de niño solo conservo una felicitación de Navidad de 1973. Mis primeros recuerdos cuando dibujaba se centraban en una preocupación por dibujar algo más de lo que suele ser habitual, yo quería dibujar la luz y las sombras, el fuego y el agua, la perspectiva. Cuando por mi primera comunión me regalaron una caja de lápices de acuarela (Caran D’Ache) pude mezclando los colores con agua (muchas veces era saliva) obtener aquellas texturas y difuminaciones que siempre había buscado.

Esta parte de la exposición se completa con obras originales y fotocopias de otros niños: Pau, Cora, Eila y Hugo.

De Hugo podemos contemplar su habilidad para el dibujo a muy corta edad y para las artes plásticas en general con la muestra de una representación de uno de sus iconos preferidos: la Betty Boop. A sus 11 años demuestra una gran capacidad de recrear este personaje utilizando únicamente su memoria y en pocos minutos.

De Pau, Cora y Eila conservo algunos dibujos realizados de forma lúdica mientras pasaban un tiempo en nuestra compañía.

El reto para esta sección es el de tratar de dibujar como un niño pequeño. Para ello he dejado un gran papel en blanco y unos colores para que cada uno se exprese libremente. Al final, el papel será un recuerdo del paso de todos los visitantes por la exposición, convirtiéndose en una obra de arte más.

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